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COMO EMPEZAR CON POCOS RECURSOS

Hace más de 20 años conocí a Lourdes, un ama de casa con apenas estudios básicos, que vendía una y otra cosa para ayudar a su hogar o tener ella algún dinero para sus gastos personales y para sus hijas.

Ella siempre muy activa, muy dinámica, experimentó varios negocios muy pequeños. Era muy decidida, vendía comida, productos de belleza, alfombras de alpaca, entre otros. Desarrolló un gran talento en la cocina, sabía preparar muy buenos platos. Aprendió a vender y a tratar a los clientes.

Ella no podía avanzar más porque tenía algunos frenos por parte de su esposo, hasta que después de muchos años, llegó el momento que tanto esperaba: se desató de las ataduras que le imposibilitaba hacer realidad su sueño, y decidió hacer empresa. Compró una cámara filmadora a plazos y se dedicó a filmar en fiestas y eventos. En dichas fiestas y eventos, observaba con detenimiento y tomaba nota de los detalles que podía, y así aprendió mucho acerca del negocio de eventos. Sin embargo, una cosa es ver y otra ejecutar el servicio. Aún así, no conocía el tema de los proveedores y otros detalles de este tipo de negocio.

Así, con lo poco que aprendió en ese tiempo, se lanzó a ofrecer servicios generales de eventos sin tener nada más que su filmadora. Aunque no tenía mayores recursos, había planeado ofrecer sus servicios a través de la tercerización, es decir que ella iba a contratar a terceros los servicios de alimentación, menaje, toldos, tortas, tragos y bebidas; es decir todo. Muchos trabajan así en este negocio.

Alquiló un local pequeño, de 2 x 2 metros en un centro comercial también pequeño. Empezó con un pequeñísimo capital; pero, tenía un sueño: Hacer de este un gran negocio.

Hasta que le llegó su primer contrato, una fiesta de quinceaños. Cuando llegó el día de ejecutar el servicio, como era de esperar tuvo dificultades y cometió varios errores, a tal punto que el cliente no le pagó por el servicio, pues consideró que el servicio fue muy deficiente.

Ella consciente de sus errores, lo aceptó; pero, no se rindió. Al contrario, esto lo tomó como experiencia y le sirvió de lección, y a partir de allí se preparó mejor y empezó a dedicarse con más ahínco, sacrificio y dedicación.

Es así que poco a poco, fue conociendo más el negocio e iba ganado experiencia y clientes. Aprendió a hacer empresa haciendo empresa.

Ella se decía a sí misma: “nunca digas al cliente que no tienes o no puedes dar o hacer tal o cual servicio, aún cuando no tengas experiencia en él”. Se basaba en que en este negocio, todo se puede tercerizar, y por lo tanto no hay necesidad de conocer a profundidad todos los servicios o haber tenido experiencia. Un ejemplo es el servicio de mariachis, para una serenata, que se puede subcontratar.

Poco a poco su negocio fue creciendo, y ella de manera inteligente decidió invertir gran parte de sus ganancias en comprar mesas, sillas, menaje, utensilios, de manera de tener una cantidad mínima necesaria para no depender de otros, para atender la mayoría de servicios que son pequeños o medianos. Ahora, con otra visión se está preparando para contar con un mayor stock de utensilios, sillas, mesas y otros e incursionar en el negocio de tercerización, es decir alquilar estos elementos.

Gracias a su empuje y capacidad de ventas ha logrado ganar clientes institucionales muy importantes. Una ventaja competitiva de su negocio es la atención rápida, especialmente para atender pedidos de urgencia..

Ahora, ella mantiene a su familia, ha involucrado a sus hijas en el negocio, y se va para arriba.
La verdad es que me llenó de alegría ver sus logros y especialmente las potencialidades para escalar más y más. En la actualidad la estoy asesorando, capacitándola para que pueda darle solidez a su empresa y pueda asegurar un crecimiento sostenido y sin mayores riesgos.

La enseñanza

Lo que rescato de la experiencia de Lourdes es:
- Es fundamental la firme decisión de hacer empresa, la fuerza de voluntad, la perseverancia y la capacidad de sacrificio.
- Para emprender un negocio no se necesita tener estudios superiores, y no se necesita mucho dinero, como equivocadamente piensan muchos.
- Es fundamental aprender a vender.
- También saber tratar muy bien a sus clientes, sabe darle lo que necesita y en el momento preciso, manejar muy bien las relaciones públicas.

”En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada.”
Franklin D. Roosevelt

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