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EL GRAN PODER DE LA VISION



En el proceso de planeamiento estratégico de una empresa, un elemento fundamental es la visión que se define como la imagen futura de lo que queremos sea el negocio en el futuro (por lo general de 3 años); es decir cómo vemos a nuestro negocio en el futuro.

Podemos citar algunos ejemplos de visión: Juan espera que su negocio de restaurante sea el preferido por los clientes y estos se sienten satisfechos con sus productos y servicios. Ricardo sueña con que su negocio de librería sea líder en el mercado, basado en un manejo profesional y con personal satisfecho.

La experiencia nos enseña que la mayoría de quienes diseñan y elaboran la visión de su negocio lo hacen desconociendo su real poder e importancia, perdiendo de vista un aspecto clave para el éxito del negocio. En este artículo pretendo explicar dicho poder e importancia, basado en el Libro “Liderazgo” de Juan Mateo y Jorge Valdano.

Nadie triunfa sin sentir la pasión de crear futuro y en esa pasión es donde encontramos nuestros más anhelados deseos y la fuerza necesaria para conseguirlos.

Una visión define y concreta nuestras metas, permitiéndonos visualizar anticipadamente la imagen exacta de nuestro éxito. Se trata de un viaje de la imaginación al mundo de los deseos, con el fin de movilizar los sentimientos en busca de una imagen de la que seremos protagonistas en un plazo determinado.

Esa imagen será un factor de estimulación tan poderoso que nos animará a la lucha constante por conseguir ese fin. La visión, es entonces, la definición de nuestro futuro construida sobre nuestros deseos más elevados. Llegar a esta definición es básico, pues no olvidemos que es “el futuro donde vamos a pasar el resto de nuestros días”.

Encontramos muchos ejemplos el poder que confiere a los individuos o empresas, la clarificación de ese “futuro” al que llamamos “visión”. Pat Ryley (entrenador de la NBA) dijo, “todo lo que somos capaces de soñar, somos capaces de conseguirlo”. En realidad somos capaces de conseguirlo porque somos capaces de soñarlo.

En una entrevista al torero Joselito le preguntaron: ·”de niño, pensabas llegar tan alto? A lo que Joselito respondió: “tenía un profesor que había sido novillero y banderillero, me hablaba de toreros maravillosos; lo contaba tan bien que yo ya me veía ahí, en el patio de cuadrillas, vestido de luces con el capote de paseo. Fue clave porque, al hablarme, me hizo soñar y aquellos sueños me hicieron vivir”

Cuando la CNN era una empresa todavía incipiente, Ted Turner dijo: “Vamos a durar hasta que se acabe el mundo, y cuando llegue ese día, cubriremos la noticia, cantaremos Mas cerca, de ti, Señor y luego cerraremos”.

La visión como compromiso

“Podemos hacer una promesa… y mantenerla. O establecer una meta… y trabajar para alcanzarla. Al comprometernos y mantener nuestros compromisos empezamos a establecer una integridad que nos proporciona la conciencia de autocontrol, el coraje y la fuerza de aceptar más responsabilidades…” (Stephen Covey).

La visión asumida como compromiso, multiplica el afán de alcanzarla.  Al diseñar una visión asumimos un compromiso por el que debemos luchar, nos obligamos a conseguirlo y, por tanto, evitamos los desánimos y las excusas que solemos utilizar para justificarnos por no hacer lo que deberíamos haber hecho.

Además, y esto es muy importante, la visión nos proporciona un sistema para tomar decisiones. A partir del momento en que existe un compromiso, una meta en común, nuestras decisiones son más sencillas porque sabemos la razón de cada paso que damos.

No solo hay que transmitir la visión, sino que hay que marcar también las estaciones intermedias, los lugares de paso a convertir en logros, para que el equipo siga su camino hacia la meta con ilusión. Un equipo que lucha por el campeonato tiene que plantearse cada partido como una final, y es la suma de esos logros parciales la que le dará, finalmente, el derecho a disputar el título.

Hacer partícipe al grupo de una visión significa compartir la responsabilidad, hacerlos sentir el orgullo de pertenencia y brindarles una cierta autonomía que le dé un nuevo impulso al proyecto.

Una gran parte del éxito de una empresa que nos propongamos construir, sea cual sea su perfil –personal, política, industrial, deportiva, etc.-, es definir claramente hacia donde nos dirigimos, la visión. Eso no evita los tropiezos y las inevitables caídas, pero sí que aporta fuerzas para levantarse y seguir. El sueño no es un lugar para quedarse, sino un motor que nos pone en marcha.

Conclusión
La visión es la definición de nuestro futuro construida sobre nuestros deseos más elevados.
La visión será un factor de estimulación tan poderoso que nos animará a la lucha constante por conseguir ese fin.
La visión asumida como compromiso multiplica el afán de alcanzarla y  será un motor que nos pone en marcha para lograr lo que anhelamos.

Una de las primeras cosas que debes hacer es definir la visión de lo que deseas para tu negocio.

PENSAMIENTO EMPRENDEDOR N° 18: EL EXITO


El éxito es como un tren, todos los días pasa pero si no te subes tú, se subirá otro.
El éxito no es el final, el fracaso no es la ruina, el coraje de continuar es lo que cuenta.
Donde hay una empresa de éxito, alguien tomo alguna vez una decisión valiente.
Dos palabras definen el éxito apara un emprendedor: persistencia 80% 2 innovación 20%.
El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.
Cuando nuestras actitudes sobrepasan nuestras habilidades, aún lo imposible se hace posible.
El fracaso más grande es nunca haberlo intentado.

Colaboración de Miguel Angel Corrales Arana
Participante del Programa Emprendedor, Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo – Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima - Perú


PENSAMIENTO EMPRENDEDOR N° 17: SOY EMPRENDEDOR


Soy un emprendedor que atrae prosperidad y riquezas
Me acepto y me apruebo como un gran emprendedor
Soy un emprendedor y tengo mucha motivación
Todo lo que hago es un éxito
Me asocio al Club de los Triunfadores
Me merezco tener una gran empresa y lo tendré.

Colaboración de Gilberto Herrera Oliva
Participante del Programa Emprendedor, Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo – Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima - Perú