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PRIMERO DESCUBRE TU MISIÓN EN LA VIDA


Es el caso de dos emprendedores, Juan y Carlos. Juan inició un negocio porque las ganancias que prometía el negocio eran muy buenas, y en realidad lo que le interesaba era ganar dinero. Estuvo muy bien los primeros años, ganó un buen dinero, pero al cabo de los años  aparecieron muchos competidores y las ganancias disminuyeron. Además las particularidades del negocio hacían que se le dificultara la gestión de la empresa, y empezó a sentirse mal y obligado a hacer cosas que no le gustaban. Cada vez que se levantaba sentía grande pesar de saber que va a una actividad que le desagradaba más cada día, y sentía como una tortura el ir y estar en un negocio así; pero como tenía varios años allí y no tenía otra fuente de ingresos, no le quedaba otra alternativa que seguir.

Cada vez se sentía más infeliz, en la rutina diaria no veía la hora de que termine el día para irse a su casa y descansar, quería huir del negocio, pero estaba atrapado, se sentía como encarcelado. No le dedicaba el interés al negocio y trabajaba sin ganas, por ello el negocio fue decayendo poco a poco y finalmente decidió vender su negocio..

Por su parte Carlos tenía un gusto especial por la moda, la ropa de moda, y soñaba con ver a los peruanos vistiendo bien y a la moda. Carlos tenía claro que su propósito en la vida, es decir su misión era: “ayudar a los peruanos a vestir bien y a la moda” y esa era la razón de existir de su negocio.

Él se levantaba feliz todos los días de saber que aportaba valor a la vida de las personas, y al hacer realidad su negocio sentía que cumplía con una misión importante en su vida, y que su vida tenía sentido.

Al sentirse así, Carlos procuraba mejorar la calidad de sus productos, se preocupaba por estar con las últimas tendencias de la moda, creaba nuevos modelos de prendas, dedicaba más de 10 horas al día y no se aburría, no se cansaba, en realidad disfrutaba lo que hacía. Llegaban las dificultades al negocio pero él siempre con una buena actitud las enfrentaba y salía airoso.

El éxito le sonreía a Carlos y las perspectivas de su negocio eran muy alentadoras. Era un hombre feliz con lo que hacía.

Tener una misión en la vida nos da dirección y certeza, una vida con sentido y propósito, la certeza que existe algo superior que nosotros podemos lograr. El saber que nuestra vida va más allá del día a día nos da esa certeza, y el saber a dónde nos dirigimos y a donde nos queremos dirigir nos da una sensación de conexión interna con nosotros mismos y con el mundo, con el universo. Vivir con una misión nos impulsa para sobrepasar los obstáculos del camino, y hace que persistamos una y otra vez hasta lograr nuestros objetivos.

Cuando no tenemos dirección, cuando no sabemos cuál es nuestra misión en la vida, cada reto parece un obstáculo insuperable, cada reto se convierte en una señal más de que mi vida es un desastre, que la vida es muy dura, que el mundo está en contra mía.

La misión es lo que le da sentido a nuestra vida. Los seres humanos somos criaturas en busca de un sentido, así lo señaló Viktor Frankl en su obra “Un hombre en busca de un sentido”.

Si llevamos a esta reflexión al ámbito empresarial, podemos afirmar, que es el propósito que nos hace permanecer firme en nuestro negocio incluso cuando la situación se hace difícil. Sin este propósito cada emprendimiento está destinado a una lenta agonía. ¿Para qué hacemos lo que hacemos? ¿Para qué he decidido poner en marcha mi proyecto?

Allí está la semilla de nuestro éxito o fracaso, allí está la pregunta más importante por contestar antes de empezar un camino tan importante y retador. Y tú ¿para qué quieres crear tu propio negocio?

¿Cómo encontrar nuestra misión?

Nuestra misión en la vida vida será el producto de la intersección de tres elementos clave:


Sentirse bien. De manera natural nos sentimos bien con lo que hacemos, con la actividad que desarrollamos, con el negocio que emprendemos. Esto es así porque nos gusta, nos apasiona.
Talentos o dones. Somos buenos en la actividad que realizamos, hemos logrado un nivel de habilidad o destreza importante. Sabemos bien, conocemos muy bien de la actividad que realizamos.
Contribución. Sentimos que realizando nuestra actividad o nuestro negocio agregamos valor a la vida de las personas, ayudamos a mejora la vida de las personas, contribuimos a que las personas sean más felices. No porque regalamos algo, sino porque hacemos cosas de utilidad para las personas, porque facilitamos el éxito a los demás.

En mi caso, estimado emprendedor, después de muchos años, después de experimentar varios éxitos y fracasos al fin encontré mi misión de vida en el ámbito empresarial, y es muy claro para mí, y me hace la vida más feliz, y es la siguiente: “Ayudar a los emprendedores a ser felices creando negocios exitosos”

Estimado emprendedor, te invito a que reflexiones y hagas lo necesario para descubrir tu misión en la vida en el ámbito empresarial. Será de vital importancia para emprender. Si no tienes una misión en la vida mejor no emprendas.

Si requieres algún tipo de ayuda para emprender no dudes en comunicarte conmigo.

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